Rogelio Salmona no solo diseñó casas: creó espacios que respiran paisaje, tiempo y memoria. En este recorrido rápido y visual, te mostramos cinco de sus obras más íntimas y profundas. Arquitectura hecha de ladrillo, montaña y silencio.
📍 Tabio, Cundinamarca 🧱 Ladrillo, bóvedas y patios cruzados 🌿 Se abre al paisaje andino con fluidez geométrica
Un clásico del lenguaje de Salmona, donde el ladrillo y la geometría se funden con el paisaje.Sus patios escalonados invitan a recorrer el espacio como un ritual.
📍 Cartagena 🪴 Patios interiores, fuentes, sombra y ventilación cruzada 🧱 Piedra coralina y tradición caribeña reinterpretada
Diseñada para recibir visitantes de alto nivel, combina tradición caribeña y modernidad. Su juego de luz, sombra y agua la convierte en una obra casi ceremonial.
📍 Cerca de Bogotá (La Calera) ⛰️ En ladera con rampas, agua y jardines 🔶 Composición abierta y meditativa
Obra introspectiva en plena montaña, donde la arquitectura se adapta al terreno.Rutas diagonales, rampas y atarjeas guían al visitante en un recorrido meditativo.
📍 Subachoque, Cundinamarca 📏 Escala íntima, recorridos cerrados y materiales cálidos 🌱 Conexión serena con el entorno rural
Una vivienda íntima, pensada desde la escala humana y el ritmo del campo. Su uso del ladrillo y recorridos cerrados crean una atmósfera serena y cálida.
Las casas campestres de Salmona no se imponen sobre la naturaleza: la acompañan, la revelan, la habitan. Cada obra es una lección de cómo el espacio puede ser silencioso, poético y profundamente humano.